Muchas personas me dicen: ‘¿No te da miedo? Es un año fuera, lejos de tu familia, amigos, es un año al otro lado del charco alejada de lo tuyo’. Yo solo me limito a asentir y a pensar qué será de mí en más o menos mes y medio. Todavía vivo en la incertidumbre, siempre he vivido en ella, siempre he tenido, tengo y tendré muchas preguntas, algunas de ellas sin respuesta y otras tantas son tan rebuscadas que aún nadie ha sabido contestarlas, pero, hay algo en lo que no he parado de pensar desde hace medio año: ¿seré feliz?
Espero que la respuesta sea que sí, que estaré pasando el mejor año de mi vida y que no me quiero volver. Pero ¿y si me canso como me cansé de jugar al baloncesto? ¿Y si me canso como me cansé en su día de la gimnasia rítmica? ¿Y si lo dejo como siempre dejo todo, a medias?
Nunca sabes lo que te va a deparar la vida, nunca sabes qué pasará a tu alrededor o qué factores te condicionarán. Puede ser que creas saberlo, pero realmente no sabes qué estarás haciendo dentro de un mes o incluso de un año. No sabes cómo ni en qué medida habrás cambiado, si lo habrás hecho para bien o, en su defecto, para mal. No sabemos nada.
Vivimos en la incertidumbre, por muy loca que sea la idea, vivimos sin tener ni idea de nuestro futuro. Pero, ¿no dicen que el futuro es incierto? Tú eliges cómo vivirlo, sabes cómo quieres vivirlo, pero al fin y al cabo, no eliges cómo vas a acabar.
Pero, antes de terminar esta entrada quiero preguntar, ¿haces lo que te realmente gusta?
Si no lo haces, me limito a decirte, amigo, que por mucho que lo intentes y por tanto que te esfuerces, tu futuro se verá destruido por un afán a conseguir dinero fácil. Si haces lo que te gusta, te doy un aplauso, porque no hay nada más bonito que vivir haciendo lo que uno adora, sin importar el dinero ni las condiciones. Cuando uno sabe lo que hace y le gusta es cuando la vida empieza a cobrar sentido y comienza a ser un camino de rosas que cada vez se va haciendo más largo.
Yo estoy viviendo mi sueño, algo que realmente me ha emocionado desde que era bastante pequeña, así que cuando me hablan de la distancia es como si me hablaran del tiempo, no es algo que interfiera en mi sueño, no es algo que moleste en mi vida. Y bueno, antes os he engañado un poco, yo sí que sé la respuesta al ‘¿seré feliz?’, pero ¿la sabes tú?.
Y como decía mi gran amigo y fiel compañero de noches de estudio, Calderón de la barca:
“Que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son”.
Hasta aquí me despido una entrada más, sin saber destino ni familia, pero como siempre, más feliz que una perdiz.
¡BESIS DE FRESI DESDE ALICANTE HASTA DONDEQUIERAQUEESTÉIS!